Álamo, Ver. – Una gigantesca fuga de hidrocarburos en el ejido Otatal formó un verdadero río de aceite sobre un camino de terracería, lo que ocasionó diversos contratiempos a los habitantes y daños al entorno de aquella zona, trascendió el domingo por la mañana.

El impresionante suceso se registró desde el jueves pasado, pero pasó desapercibido ante la opinión pública debido al hermetismo oficial, pues todo hace suponer que las autoridades intentaron ocultar los hechos para no perjudicar la relación que guardan con la empresa federal Petróleos Mexicanos.

Hasta el fin de semana se desconocían los datos precisos del pozo o instalaciones donde ocurrió la fuga del crudo, aunque trascendió que el escurrimiento prácticamente inundó un camino vecinal del citado ejido, y por ende dificultó el tránsito vehicular por lo menos durante todo un día.

Por fortuna, señalaron algunos lugareños, alguien reportó el accidente a las oficinas de PEMEX en la región y actualmente el paso de unidades ya se normalizó, pues trabajadores de la empresa productiva del estado acudieron a realizar trabajos de remediación.

Se desconoce también si la fuga de aceite ocasionó daños o perjuicios en terrenos o parcelas de la zona, y si los propietarios afectados ya formularon alguna denuncia por la contaminación causada.

El tema de daños al medio ambiente ocasionados por fugas de hidrocarburo era muy recurrente en años anteriores, aunque en los últimos meses los reportes sobre ese tipo de contingencias han disminuido considerablemente.

Los últimos casos se ubicaron en la localidad La Providencia y en el ejido Tumbadero: en el primero, los daños fueron mínimos, y en el segundo todo indicó que era un brote natural de aceite, pues Petróleos Mexicanos se deslindó de la situación al asegurar que por aquella zona carece de instalaciones.

Antaño, era continuo que los hombres del campo exigieran a PEMEX la reparación de daños, y hasta realizaban manifestaciones o bloqueos ante el incumplimiento de los compromisos de la empresa petrolera.

Por ALF