Alejandro Ávila
Veracruz, Ver.- Aunque la agenda pública en la entidad suele concentrarse en contingencias ambientales de alto impacto mediático, en el Congreso del Estado de Veracruz se consumó, en total sigilo, un avance legislativo sin precedentes para el sector apícola: la aprobación de una normativa que obliga a la trazabilidad de las colmenas y reconoce a las abejas como «ingenieras ambientales», clave para la vida y la economía del estado.
La iniciativa, impulsada por el líder de la bancada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en la Legislatura local, Carlos Marcelo Ruiz Sánchez, busca cerrar un histórico vacío legal que mantenía en la vulnerabilidad tanto a los polinizadores como a las familias productoras de miel en la entidad.
El punto central de esta reforma, aprobada de manera reciente, contempla la fijación de mecanismos de trazabilidad para el manejo irresponsable o clandestino de colmenas, una medida exigida por años por el gremio apícola veracruzano.
«Había un problema de un vacío legal… Las abejas son las ingenieras ambientales que nos mantienen viva a la humanidad y al medio ambiente. Hoy las estamos cuidando con una legislación moderna donde se prohíbe y sanciona la trazabilidad irresponsable de las colmenas de abejas», argumentó el legislador veracruzano.
Con este nuevo marco regulatorio se busca frenar el tráfico e instalación irregular de apiarios que propaguen enfermedades entre colonias sanas; proteger las rutas de polinización natural en las distintas regiones productoras de la entidad; garantizar la autenticidad de la producción apícola veracruzana, evitando la adulteración de mieles y protegiendo el sustento económico de los productores locales.
Por su diversidad de ecosistemas, Veracruz se ha posicionado históricamente como uno de los estados con mayor vocación y potencial en la producción de miel de azahar, café y multifloral en el país; sin embargo, el crecimiento agroindustrial desmedido, la deforestación y la pérdida de flora nativa han mermado aceleradamente las poblaciones de abejas y otros polinizadores silvestres.
Al elevar el rango de protección legal de la apicultura y vincularla directamente con la conservación del medio ambiente, la nueva ley compromete a las autoridades estatales a vigilar la preservación de estas especies, asegurando que la labor de las abejas siga siendo el motor silencioso del equilibrio ecológico y agrícola de Veracruz.
