Con más de un siglo de antigüedad, el otrora salón de juegos Royalti se está cayendo a pedazos por falta de mantenimiento. El inmueble fue clausurado durante el gobierno de Alberto Silva Ramos y desde entonces quedó en el olvido.

El billar fue clausurado en el mes de septiembre del 2011 y desde entonces nadie se ha hecho responsable de esta construcción ubicada en el corazón de Tuxpan, que desde hace 70 años fue el centro de reunión de jugadores de billar, dominó y cartas.

“Nunca hemos visto que se le haya dado algún tipo de limpieza o mantenimiento por parte de sus propietarios, solo el personal del ayuntamiento que cada año le da una mano de pintura a la fachada principal para mejorar la imagen del parque”, explicó uno de los empleados situados a las afueras del viejo inmueble.

Como se recordará, este espacio fue clausurado por el ayuntamiento, primero porque no reunía las condiciones de seguridad y segundo por violaciones al Bando de Policía y Buen Gobierno.
En años recientes, se decía que el inmueble sería ocupado por una franquicia de restaurante o cafetería, aprovechando la excelente ubicación que tenía el famoso billar, pero a la fecha no se ha concretado nada.

A causa del abandono es visible el deterioro de la estructura, que se cae a pedazos, además de que su interior se ha convertido en un nido de ratas, ya que quienes transitan por ahí han utilizado el inmueble como basurero público.

Comerciantes que se encuentran situados en su perímetro, así como la población en general, coinciden en que ya es tiempo que se decida el destino del salón, ya que por las malas condiciones en que se encuentra y por lo antiguo de sus cimientos, se teme que se pueda venir abajo y provocar una desgracia.

Por ALF