Cuando los dioses habitaban la Tierra vivían en paz y armonía, todo esto hasta que un dios y sus hijos se daban todo el crédito por haber creado a la Tierra y sus alrededores, esta acción causó la ira de los dioses y decidieron darles fin a ellos. El día de hoy les contaremos la historia de Zipacná, el dios maya que casi libra la muerte.

La historia empieza después de la muerte del padre de Zipacná.

Zipacná estaba en un río bañándose, cuando algo llamó su atención. Había 400 hombres intentando cargar un gran tronco de un árbol viejo para hacer con él su futura casa. Zipacná quiso demostrar que era bastante fuerte, así que les ayudó a subir el tronco hasta lo más alto del cerro.

Una vez ahí, los 400 hermanos le hicieron otra invitación para que al día siguiente les volviera a ayudar con más árboles. Zipacná por supuesto que aceptó ya que quería demostrar su fuerza. Por otro lado los 400 hermanos tenían otro plan en mente. Su idea era hacer que Zipacná bajara a hacer un gran hoyo, cuando estuviera lo suficientemente profundo, dejarían caer un gran tronco sobre su cabeza para matarlo.

Al día siguiente.

Los 400 hermanos llevaron a cabo su plan para poder eliminar a Zipacná y todo funcionaba a la perfección ya que habían conseguido que él bajara para empezar a hacer el gran hoyo. Por otro lado Zipacná sospechaba acerca de la intención de los hermanos, así que hizo en paralelo otro agujero en el cual pudiera esconderse y fingir su muerte. Una vez hecho su guarida le grito a los hermanos que ya estaba profundo y que no podía ver más hacia arriba, los hermanos no dudaron ni un segundo en arrojar el gran tronco, posteriormente Zipacná grito para así consumar su mentira y darse por muerto.

400 Hermanos

Pasaron los días y los hermanos visitaban el lugar para asegurarse que las aves del lugar y las hormigas se comieran su cuerpo, efectivamente, veían como las hormigas tenían entre su quijada los restos de las uñas y grandes trozos de cabello de Zipacná. Pasó el tiempo y los hermanos decidieron orquestar una gran fiesta entre ellos, ya tenían su casa terminada, habían matado a Zipacná todo iba bien según ellos hasta que…

Durante la fiesta, Zipacná se escabulló entre la casa, movió unas piedras y dejo caer el gran techo sobre todos y cada uno de los 400 hermanos, absolutamente todos murieron y Zipacná se proclamó el gran vencedor.

Pasaron los días y todos se enteraron de lo ocurrido, así que, dos muchachos de nombre, Hunahpú e Ixbalanqué planearon otro plan para matar a Zipacná.

Decidieron aprovechar el momento de hambruna que estaba sufriendo Zipacná para hacer su gran plan maestro. Hunahpú e Ixbalanqué hicieron la escultura de un gran cangrejo y la pusieron en las faldas de un cerro, a los pies de un río. Llamaron a Zipacná y mediante engaños lograron que el bajara del cerro para poder cazar al cangrejo, cuando Zipacná casi había logrado su cometido se decidió a subir al cerro para recobrar fuerzas, ese fue el momento para los dos hermanos, tomaron con todas sus fuerzas varias piedras y las aventaron sobre Zipacná haciendo que todo el cerro se cayera sobre el pecho de él. Así se consumó la muerte de Zipacna y los dos muchachos salieron victoriosos.

Zipacna

TÚÚL

Por ALF