Álamo, Ver.- Gracias a la amenaza del Covid-19, el sueño anhelado de muchos automovilistas se cumplió: por primera vez desde su creación, el tianguis dominical no se instaló en el centro de la ciudad, aunque ello significó un fuerte golpe a la economía del comercio en general, pues esta vez no llegó gente de comunidades ni de municipios circunvecinos a realizar sus tradicionales compras.

Todas las calles del primer cuadro lucieron despejadas de puestos, de vendedores y de consumidores, como cualquier día de la semana, aunque en algunas rúas, como la Sor Juana Inés de la Cruz, el tránsito de unidades particulares y del servicio público era constante y por momentos como en día de fiesta.

El tianguis, en tanto, operaba a orillas de la carretera municipalizada, aunque con sólo unos cuarenta comerciantes locales, de alimentos preparados, de carnes, de abarrotes, de frutas y verduras, de hortalizas y hasta de aguas frescas.

Como en los domingos anteriores, esta vez tampoco se permitió la presencia de vendedores foráneos, ni siquiera de quienes ofertan productos alimenticios como quesos, carne enchilada, chorizo o chicharrón prensado, los cuales no suelen ser producidos en la ciudad ni en el municipio, sino en sitios cercanos como las localidades de la Sierra de Otontepec.

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Por ALF