El agua, un oscuro negocio de César Ulises y Alfonso Méndez

Coatzintla, Ver.- En lugar de garantizar un suministro de agua justo y eficiente para los habitantes de Coatzintla, el jefe de la oficina de la Comisión de Agua del Estado de Veracruz (CAEV), Alfonso Méndez Estopier, ha convertido el servicio en un negocio personal, operando con irregularidades que afectan a quienes sí cumplen con su pago.

Según denuncias de vecinos de Escolín y Miguel Hidalgo, el agua que llega a sus comunidades no está respaldada por contratos formales con la CAEV. Esto levanta serias sospechas de corrupción, ya que el dinero que pagan los usuarios no parece ingresar a las arcas municipales o estatales. En su lugar, se presume que Méndez Estopier maneja estos acuerdos por fuera, en complicidad con el ayuntamiento.

El fraccionamiento Geovillas del Real enfrenta una situación similar. Sin un contrato oficial con la CAEV, el suministro de agua se da bajo un esquema turbio, en el que los habitantes pagan directamente al municipio, pero no hay certeza de que este dinero ingrese a Tesorería. La pregunta es, ¿a dónde va realmente ese dinero? Todo apunta a que Méndez Estopier, junto con el alcalde César Ulises García Vázquez, estarían beneficiándose de estos cobros irregulares y amasando ingresos turbios.

Pero el negocio no termina ahí. Mientras los hogares de Coatzintla que sí pagan puntualmente su recibo se quedan sin agua, Méndez Estopier ha encontrado otra fuente de ingresos: la venta de agua en pipas particulares, que cargan en la planta de la CAEV.

El agua que es tratada con recursos del pueblo luego se las revenden piperos allegados a Méndez Estopier, quien se ha encargado de restringir el suministro de manera deliberada al pueblo y obliga a los ciudadanos a recurrir a estos piperos que operan bajo acuerdos clandestinos con él. Es decir, primero niega el agua y luego la vende a un precio mucho mayor, aprovechándose de la necesidad de la gente.

Este tipo de prácticas corruptas afecta directamente a la población, que no solo debe soportar la falta de agua, sino también el abuso de autoridad y el enriquecimiento de quienes deben garantizar el servicio. La CAEV no puede seguir siendo un negocio personal de Alfonso Méndez Estopier. Es urgente una intervención para frenar estos actos y devolver a los ciudadanos el derecho a un acceso justo y transparente al agua.