Con cerca de 80 años a cuestas, enfermo y sin poder trabajar, Don Bartolo recorre las calurosas calles de Poza Rica en busca de una ayuda económica para comprar su medicamento y el de su esposa, quien recién acaba de pasar una semana internada en el Hospital Regional.
Ataviado de manta y botas mineras, porta un cartel con una leyenda que dice: “necesito un apoyo ya que no puedo trabajar y poder comprar mi medicina”, que alguien le confeccionó porque él no sabe leer ni escribir, además que de su vista está cansada y tiene problemas visuales.
A pesar de sus años y con una precaria salud pues, dice le duele mucho el brazo derecho, su mente es lúcida. Dice estar casado con la señora Teresa, quien por cierto acaba de salir de una enfermedad gastrointestinal que la mantuvo internada una semana en el Hospital.
Tiene tres hijos, pero ya no viven con ellos, “uno está en la Ciudad de México y los otros dos en Reynosa, pero casi no me ayudan porque también tienen sus gastos”.
Vive en la comunidad Vicente Herrera, en Papantla y para ir y venir a Poza Rica paga 70 pesos en taxi, “tengo el programa de 70 y más, pero no me alcanza, debo dinero porque pedí prestado ora que se enfermó mi mujer y apenas me llegó el recurso y ya pagué”, señaló.
Sentado en una de las bancas del parque Juárez, en esta ciudad, permanece en la sombra a la espera de que personas generosas se acerquen y le obsequien unas monedas, “a veces sale bien, pero en otras no me alcanza para mucho, eso sí, tengo que sacar para el pasaje porque ni modo de quedarme a dormir en la calle, tengo que regresar a casa todos los días”, concluyó con una pequeña sonrisa con la que muestra que apenas si le quedan restos de dientes en su boca.
