Sergio Rodríguez Cortés, procurador Estatal de Medio Ambiente, prefiere voltear a otro lado y se muestra complaciente y tibio respecto a las graves fallas, faltas y errores de la empresa Discricar, S.A. de C.V., empresa recolectora de los residuos urbanos que opera en Poza Rica. A pesar de no tener experiencia en el servicio de recolección obtuvo la concesión del servicio, pero tampoco cumple con normas de seguridad de sus trabajadores, ya que no portan uniforme, visten como pueden, sin traer guantes, ni botas protectoras ni mucho menos chaleco antirreflejante, que por norma deberían portar mientras realizan su trabajo. Aunado a que el servicio es muy lento y durante el día generan congestionamiento vehicular por donde pasan, Discricar se ha convertido en la peor pesadilla para las colonias y el centro de la ciudad, donde día a día dejan montones de basura y lixiviados, algo que pisotea todas las leyes y normas ecológicas. Ciudadanos han acusado que los lixiviados en calles del centro de la ciudad siguen siendo el dolor de cabeza y exigen un servicio de calidad sin que ponga en riesgo la salud pública. En tanto, Rodríguez Cortés debe poner atención en este tema, pues hoy en día ha sido obligado por la justicia federal a responder sobre el manejo del proyecto “lobario”, en el Aquarium del Puerto de Veracruz, lo que pone en tela de juicio su actuar en favor del pueblo de Veracruz, de «no mentir» y hasta ahora con Discricar, S.A. de C.V. la postura a pesar de las afectaciones al pueblo de Poza Rica ha sido muy tibia.


