Hallazgo macabro en Veracruz.
Álamo, Ver.— Un escenario de terror conmocionó este miércoles por la tarde, a la comunidad de El Chapopote, en el municipio de Álamo, luego de que un grupo de sujetos armados abandonara nel cuerpo desmembrado de una persona en un camino rural aledaño a la carretera federal. Junto a los restos humanos, los agresores colocaron una cartulina con un narcomensaje dirigido a grupos rivales, según fuentes cercanas a la investigación.
Tras el reporte ciudadano, las autoridades activaron el Código Rojo —protocolo de máxima alerta— en los municipios de Tuxpan, Tihuatlán y Álamo, movilizando a corporaciones estatales y federales en un operativo con sobrevuelos, retenes y patrullajes reforzados. No obstante, testigos señalaron que las fuerzas de seguridad tardaron cerca de 40 minutos en llegar al sitio, pese a que la zona cuenta con presencia policial permanente.
«El retraso en la reacción expone fallas críticas en la coordinación. Estos minutos pueden marcar la diferencia entre detener a los responsables o permitirles escapar», declaró un analista de seguridad bajo anonimato. Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha ofrecido explicaciones sobre las causas del lapso.
El área, ubicada en el norte de Veracruz, enfrenta una creciente ola de violencia vinculada a disputas territoriales entre células del crimen organizado. Solo en los últimos tres meses, se han registrado 12 homicidios dolosos y cuatro hallazgos de cuerpos con mensajes de advertencia, según datos del
Expertos señalan que el modus operandi —desmembramientos y narcomensajes— sugiere una escalada en las tácticas de intimidación de grupos como el Cártel del Golfo y facciones locales. «Estos actos buscan no solo castigar a rivales, sino sembrar el miedo en la población», advirtió la investigadora Laura Méndez, de la Universidad Veracruzana.
El área del crimen permanece acordonada por elementos de la Policía Ministerial y peritos forenses, quienes realizan trabajos de recolección de balas, huellas y registros audiovisuales. La víctima, cuya identidad sigue sin revelarse, fue trasladada al Servicio Médico Forense (Semefo) para análisis de ADN y necropsia.
Mientras tanto, habitantes de El Chapopote exigen mayor presencia militar: «Vivimos con miedo. Hoy fue alguien más, mañana podríamos ser nosotros», expresó una vecina que prefirió resguardar su nombre.
La FGE mantiene un cerco informativo, pero confirmó que ya se analizan cámaras de vigilancia de negocios cercanos y se realizan cateos en domicilios vinculados a grupos delictivos. Este caso revive el debate sobre la estrategia de seguridad en la región, donde la impunidad alcanza el 92% en delitos de alto impacto, según organizaciones civiles.

