Martínez De La Torre, Ver.- Pese a las múltiples denuncias que se han realizado contra el rastro particular “Supremos Irene”, el cual pescadores de la zona aseguran continúa arrojando sus desechos producto del sacrificio de los animales a un caño que desemboca directamente en el río Bobos, sigue operando con total impunidad.
Al respecto, el dirigente de la Agrupación Pesquera “El Pital”, Rubén Cortés Cortés, el mencionado matadero ubicado en la ampliación Primero de Mayo, desde su apertura, ha sido motivo de un sin número de quejas tanto de ellos, como de habitantes de las colonias colindantes, mismas que se ven afectadas por los fétidos olores que producen los desechos (sangre, carne, vísceras) de los animales que diariamente son sacrificados en ese lugar.
“En diversas ocasiones hemos denunciado las medidas insalubres en que opera el rastro y alguna ocasión hasta los mismos regidores comisionados en el área de Ecología y Medio Ambiente de esta y otras administraciones constaron lo dicho, sin embargo, hasta hoy, ninguna autoridad hace algo por clausurar el lugar, por lo que exigimos nuevamente que se aplique la ley”, comentó.
Agregó, que hace un par de años los trabajadores del rastro informaron que tenían un horno para cremar parte de los desechos sólidos, además de que también contaban con una planta de tratamiento de aguas residuales, la que tal parce que no funciona, pues el hecho es que sigue apareciendo sangre, pedazos de carne y otros desperdicios en canal de aguas residuales que se localiza frente al matadero.
Para finalizar, Rubén Cortés Cortés, dijo que con el objetivo de poner fin a la contaminación que genera el rastro, las autoridades ambientales deben tomar cartas en el asunto y terminen de una vez por todas con este problema, pues de lo contrario -advirtió- que los pescadores podrían realizar alguna manifestación para exigir una pronta solución a este añejo problema.
Por EDGAR JUAREZ GÓMEZ
