Era necesario, era urgente que Cruz Azul le diera una satisfacción a su afición, pero también que sus jugadores se reivindicaran con ellos mismos luego de un inicio de torneo frustrante.
La Máquina goleó de manera contundente 5-0 a un Pachuca que se fue desmoronando poco a poco y que nunca pudo aparecer sobre el terreno de juego. El equipo de Caixinha mostró amor propio y mostró sangre, que era lo mínimo que se le pedía.
Sorprendente fue que en tan solo nueve minutos de juego los cementeros ya aventajaban 3-0 a los Tuzos. Primero con gol de Montoya al 3′, Mora al 7′ y Mena al 9′. La ventaja lucía impresionante, pero era Cruz Azul y no había que confiarse.
Pachuca pareció despertar en el segundo tiempo e incluso lució más ordenado, pero al 66′ vendría el gol que mataba por conducto de Méndez y al 77′ el de Mena, que coronaba una gran tarde para Cruz Azul.
La victoria quizá no cambia mucho el dibujo de la tabla general, pero sí resulta un respiro que era fundamental tanto para el técnico como para todos y cada uno de los futbolistas cruzazulinos.

