Ciudad De México.- Dámaso López Núñez, El Licenciado, y su hijoDámaso López Serrano, El Mini Lic, intentaron controlar la Ciudad de México, en especial la zona sur que colinda con Morelos y que abarca las delegaciones Tláhuac, Xochimilco y Tlalpan.
Autoridades federales señalaron que la idea expansionista de dichos criminales se aceleró tras la encarnizada batalla que tuvieron con los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, a quienes peleaban el liderazgo del Cártel de Sinaloa.
La detención y posterior extradición del Chapo le hizo pensar a El Licenciado que tenía “derechos adquiridos” para encargarse de la organización. Y es que fue él quien fraguó la primera fuga del capo, en 2001 del penal de Puente Grande.
Desde entonces, El Licenciado se ganó la confianza del Chapo y se convirtió en uno de sus hombres más cercanos. Incluso se hicieron compadres, ya que el líder del Cártel de Sinaloa fue padrino de bautizo de El Mini Lic.
Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán reclamaron también su derecho de dirigir el imperio que forjó su padre, El Chapo.
Autoridades federales informaron que El Licenciado pretendía una alianza con el Cártel de Jalisco Nueva Generación, de Nemesio Oseguera, El Mencho, el de mayor expansión y presencia en México.
Pero también pretendía asentarse en la Ciudad de México, a fin de crear un mercado regional que abracaría los estados de México y Morelos. Pero sus anhelos se frustraron el pasado 2 de mayo, cuando se logró su captura en un departamento de la colonia Nueva Anzures, en la Ciudad de México.
Cinco días después la Marina-Armada, el Ejército y la PGR hicieron dos cateos simultáneos en los que se detuvo a seis sujetos que luego se supo eran gente del primer círculo de El Mini Lic.
Se trata de Benigno Gastelum Sandoval, El Beni, asistente y chofer deEl Mini Lic; así como sus escoltas Jorge Tovar Calleros, El Güero o El Ingeniero, Ramón Arellanes Almazán, Juan Enrique Rodríguez, Trinidad Francisco García Parra y Jesús García Parra.
De hecho, la casa donde se dio la detención y donde fue abatido El Ojos, están a menos de dos kilómetros de distancia, por lo que no se descarta una relación entre ambos grupos.
Según la investigación, el estrecho vínculo con El Coronel fue la llave que abrió a El Ojos la puerta del Cártel de Sinaloa, donde habría conocido a sus principales líderes.
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