En México, la contingencia sanitaria derivada de la pandemia del coronavirus comenzó en el mes de marzo, cuando el aumento en los casos confirmados llevó a las autoridades a ordenar la suspensión de las actividades no esenciales.
El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula aseguró que el país no sufriría desabasto de alimentos, puesto que se contaba con inventarios suficientes para satisfacer la demanda de la población, una declaración que se ha probado toda vez que, exceptuando la cerveza, no han existido protestas por desabastos de ningún tipo.
A pesar del decir de las autoridades, y como era de esperarse, la actividad comercial no pudo evitar sufrir importantes afectaciones, pues ante el paro laboral algunos productos indispensables de la canasta básica comenzarían eventualmente a escasear, lo cual sumado a la depreciación del peso frente al dólar en los primeros meses del 2020 impactó en un alza en los precios.
Desabasto de alimentos y alza en precios
Aunque de manera oficial no se ha informado sobre un desabasto en los productos esenciales para la alimentación, los comerciantes han incrementado los precios de algunos de estos, viendo aumentos en los costos de vegetales, como los tomates que se venden hasta en 40 pesos por kilo, o las papas que rondan los 26 pesos.

Siete de los 8 rubros que evalúa el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) experimentaron ligeras alzas durante las primeras dos fases y principios de la tercera fase de la pandemia en México. Alimentos y bebidas, tabaco y productos de cuidado personal incrementaron sus precios entre el 0.74 % y el 0.42 %, debido principalmente al aumento de la demanda y a las compras de pánico.
Los productos agropecuarios y algunos cereales y legumbres presentaron los aumentos de precio más significativos. El arroz, el frijol y el azúcar, que por lo general no presentan precios volátiles, se vendieron 2.55 %, 2.15 y 2.02 % más caros durante el mes de marzo con relación a febrero.

Algunas tiendas de autoservicio, que aumentaron sus ventas durante la pandemia, vendían el kilo de frijol en hasta 36 pesos, y el arroz en hasta 4 pesos más caro de lo normal, mientras que el azúcar se vendió en hasta 27 pesos.
También los medicamentos para la tos, flemas y congestión nasal se vendieron 2.28 5 más caros durante el primer mes de la contingencia, mientras que los medicamentos cardiovasculares y antigripales incrementaron su precio 1.83 % y 1.19 %.
No obstante las complicaciones que la pandemia pueda traer durante su estancia en México, un análisis del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) prevé que un incremento del número de personas en pobreza extrema por ingreso de entre el 4.9 % y el 8.5 %, lo cual podría dejar hasta 31.7 millones de mexicanos en situación de pobreza extrema.
La economía cerrada frente al coronavirus
A nivel industrial, México también ha sufrido el paro de actividades no esenciales, que ha afectado principalmente a la industria automotriz, de la construcción y a la producción de cervezas.

Cementeras, concreteras, fabricantes de varilla e insumos derivados del acero, así como ferreterías y otros distribuidores de materiales para todo tipo de construcción han soportado el cierre temporal de sus negocios luego de que la Cámara Nacional del Cemento anunció que sus agremiados suspenderían sus actividades al ser consideradas no esenciales.
La empresa Cemex, una de las mayores de todo el mundo, tuvo que reducir sus costos de producción en 200 millones de dólares ante el impacto de la pandemia, y también se vio obligado a aplazar inversiones contempladas para 2020.
Las empresas cerveceras en México, que lidera la exportación de cervezas en el mundo, pararon la producción de una industria que genera 55 mil empleos directos y 650 mil indirectos, incluyendo desde agricultores de cebada, hasta productores, obreros de planta, distribuidores y dependientes de puntos de venta.
El sector automotriz es otro de los grandes empleadores en México, y durante el mes de abril la producción y exportación de autos se derrumbó a un temible 98.76 % en comparación con el mismo mes del 2019
Este cese en la producción arrastró a sus proveedores de autopartes. Armadoras como Nissan, Volkswagen, Toyota, Honda, Audi, General Motors, Ford y FCA se sumaron al paro de actividades.
La suspensión en las cadenas de producción, el daño que sufren las actividades primarias, sumado al contexto global de depreciación de productos como el petróleo, el maíz y la soya, colocan a México y a gran parte de América Latina ante un escenario repleto de nuevos y difíciles retos que solo dejarán ver sus verdaderas implicaciones cuando la economía se reactive tras el paso de la primera oleada del coronavirus.
