Coatzintla, Ver.- A pesar de estar en medio de yacimientos petrolíferos, el municipio ha permanecido relegado del desarrollo económico y sus habitantes se cuentan entre los más pobres; el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) estima que 8 de cada 10 coatzintecos presenta alguna vulnerabilidad, social o por ingresos, de estos, la mitad se encuentra en situación de pobreza moderada o extrema.
Petróleos Mexicanos refiere en la historia de la industria petrolera en México, un documento disponible en su sitio web, que el primer pozo perforado con el objeto de buscar hidrocarburo en suelo nacional fue en 1869, fue el realizado por Adolfo Autrey a una profundidad de 40 metros, cerca de las chapopoteras de Cougas, posteriormente llamado Furbero. Aunque la empresa refiere que se ubica en las inmediaciones de Papantla, se trata de territorio coatzinteco.
Es en estas tierras donde se estableció el campo Palma Sola, hasta donde llegaba el ferrocarril de vía angosta Cobos-Furbero, construido por la compañía Oild Field México Company para transportar equipo y maquinaria desde Tuxpan. Después, la compañía El Águila adquiriría el campo Furbero. Años más tarde, esta misma compañía trasladaría sus instalaciones al campo Poza Rica, en 1932.
Sin embargo, la explotación de los yacimientos en Coatzintla continuó durante todo el siglo XX y hasta la fecha. En la zona se ubican los pozos Furberos, Miguel Alemán, Tajín, Coapechaca y Corralillos, entre otros.
Por tal actividad, Pemex ha destinado en repetidas ocasiones recursos a través del Programa de Apoyo a la Comunidad y Medio Ambiente (Pacma), realizando la construcción de aulas, casas de salud, baños secos y cocinas ecológicas, así como el asfaltado de caminos por los cuales transitan sus unidades hacia los pozos petroleros. No obstante, el rezago social y la marginación sigue presente.
De acuerdo con el Coneval, al 2010, con una población de 48,351 habitantes, en el municipio solo el 22.1 por ciento de los coatzintecos se salvaba de ser pobre o tener algún tipo de carencia, es decir, solo 2 de cada 10 habitantes.
En este mismo tenor, advierte que el 28.6 por ciento de la población era vulnerable por carencias sociales, mientras que el 7.7 por ciento lo era por motivos de ingresos, pero el 41.6 por ciento se encontraba en situación de pobreza. Del total de la población, el 34 por ciento estaba en población moderada y 7.7 por ciento en pobreza extrema.
Por tipo de carencia social, el organismo refiere que el 55.3 por ciento no contaba con seguridad social; 33.9 por ciento no tenía acceso a servicios de salud; 33.3 por ciento de ellos presentaba carencia alimentaria; 18.4 por ciento presentaba rezago educativo y el 11.6 por ciento carecía de servicios básicos en su vivienda.
Otros indicadores demuestran que el 16 por ciento de la población no cuenta con acceso al agua potable; 37.9 por ciento de los mayores de 15 no habían completado su educación básica.
No obstante las carencias, hasta este año no había sido incluido en el programa Cruzada Contra el Hambre de la Sedesol.



