Policías y autoridades ministeriales se apoyan en los videos captados por dispositivos instalados en domicilios y comercios
Por: Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- Pese a la promesa de contar con un programa efectivo para la prevención del delito, mediante patrullajes y un sistema de monitoreo, las cámaras de vigilancia permanecen inactivas desde hace años, mientras que los módulos policiales también se han convertido en elefantes blancos.
Aunque en distintos puntos de la ciudad hay decenas de cámaras y módulos de vigilancia, los dispositivos no están conectados al Centro de Control, Comando y Cómputo (C4). Ante esta situación, cuando se registran hechos delictivos, las autoridades ministeriales y policiacas se apoyan en los videos captados por cámaras instaladas en domicilios y comercios.
Los 12 módulos de vigilancia, asignados en su mayoría a la Policía Municipal —y uno más que operaba la Policía Estatal, ubicado en la desviación al ejido La Concepción— se encuentran abandonados, vandalizados y cubiertos de maleza.
Además, el recorte de personal en la Policía Municipal, que pasó de aproximadamente 60 a solo 40 elementos en los últimos tres años, obligó a cerrar varias casetas. Es decir, el personal es insuficiente para operar los puntos de control distribuidos estratégicamente en el municipio.
Ante este panorama, vecinos y comerciantes han optado por instalar cámaras particulares para protegerse, debido a la falta de monitoreo oficial.
“Llevamos años con el mismo cuento de que van a reactivar las cámaras, pero nada más están de adorno. Con recursos propios hemos puesto nuestras cámaras. Y luego viene la Policía a pedir que les pasemos las imágenes cuando algo ocurre”, señaló un comerciante del bulevar Garizurieta.



