Voluntarios salen cada vez que la luna llena ilumina el cielo para ayudar a las guanajas a llegar al mar para desovar y así su especie pueda subsistir: Vida Milenaria
Tecolutla, Ver.- Cada vez que la luna llena ilumina el cielo, voluntarios de la asociación civil Vida Milenaria se preparan para buscar a las guanajas que emergen de sus madrigueras en el río, emprendiendo un peligroso viaje hacia el mar para cumplir con su ciclo reproductivo. Antes, su presencia era común, pero ahora corren el riesgo de desaparecer.
Para alertar sobre su posible extinción, es necesario un control de la especie durante al menos cinco años, explica Irma Tejada Galván, directora de Vida Milenaria, que se dedica a cuidar la fauna de Tecolutla desde hace 50 años.
Este es el cuarto año en que registran la salida de las guanajas, hembras del Cangrejo Azul que llevan miles de huevecillos en su vientre. Sin embargo, el camino hacia el mar está lleno de peligros, principalmente por la actividad humana, que las atrapa para vender sus tenazas.
Anell, voluntaria de Vida Milenaria, señala que los machos tienen un color más azulado y son más grandes, mientras que las hembras pueden ser cafés o de un azul más oscuro y de menor tamaño. Este año, espera que las guanajas no sean tan pequeñas, lo que indicaría que las más grandes no sobrevivieron.
Los voluntarios buscan guanajas en la carretera de Tecolutla a Gutiérrez Zamora y en colonias cercanas, utilizando chalecos reflectantes para evitar accidentes. Durante la noche, realizan varias rondas para capturarlas y llevarlas en cubetas.
Cuando encuentran guanajas, detienen el vehículo y las recogen. A veces, la comunidad ayuda al rescatarlas en sus terrenos y avisan a los voluntarios.
Con varias guanajas en cubetas, los voluntarios las llevan a un lugar alejado de la urbanización y las liberan cerca del mar. “Parece que hacen un baile dentro del agua al liberar sus huevecillos”, explica Irma.
Iluminados por la luna llena, observan con satisfacción el “baile” de las guanajas en el mar, esperando que esta pequeña ayuda garantice la supervivencia de la especie en Tecolutla. La labor se repetirá durante las noches de luna llena, hasta que las guanajas dejen de salir hasta el próximo ciclo lunar.



