Bruselas Lleva Justicia Países Incumplir Cuota Refugiados

Bruselas no ve más margen para el diálogo con los países que incumplen su deber de acoger refugiados. La Comisión Europea ha enviado a Polonia, Hungría y República Checa al Tribunal de Justicia de la UE por incumplir el régimen de cuotas obligatorias aprobado en 2015, según ha confirmado este jueves en un comunicado. El Ejecutivo comunitario les había abierto expediente el pasado junio y los países han rehusado cambiar de posición desde entonces. Ahora será el tribunal europeo el que decida si han vulnerado la ley y si les impone alguna pena.

El controvertido programa de reparto de refugiados generó un fuerte rechazo en algunos Estados miembros, especialmente en el bloque del Este. Aunque ningún país de la UE llegó a cumplir plenamente con la acogida de demandantes de asilo arribados a las costas griegas e italianas —los territorios con mayor presión de llegadas—, la negativa absoluta de algunos a participar llevó a Bruselas a tomar medidas. “Aunque el Tribunal de Justicia de la UE ha confirmado la validez del programa de reubicación en su decisión del 6 de septiembre, República Checa, Hungría y Polonia continúan sin cumplir sus obligaciones jurídicas”, argumenta la Comisión para justificar el paso a la siguiente fase del proceso.

Para evitar críticas de intervención política, el Ejecutivo comunitario abrió expediente a un país de cada sensibilidad política: Polonia, del ultranacionalista partido de Jaroslaw Kaczynski; Hungría, del Partido Popular Europeo, y República Checa, entonces de primer ministro socialdemócrata, aunque hoy la dirige un multimillonario populista adscrito al partido liberal. Los tres países rechazaron formar parte del esquema que pretendía reubicar a 160.000 personas desde Grecia e Italia hacia el resto de Estados miembros en dos años. El programa expiró el pasado septiembre con menos de 30.000 refugiados recolocados.

La decisión está ahora en manos del Tribunal de Justicia de la UE, cuyas decisiones son vinculantes. La máxima instancia judicial del club comunitario podría decidir imponer una multa. La Comisión ha querido llegar hasta el final para dejar claro que las cuotas forman parte de la normativa europea (fueron aprobadas por los Estados miembros por mayoría cualificada, con el voto contrario de Hungría, República Checa, Eslovaquia y Rumania) y que ignorar la ley no es una opción. En la práctica, el sistema obligatorio de reubicación de refugiados en situaciones de crisis se ha convertido en papel mojado.

Solo por consenso

El Consejo —representa a los Estados miembros— debate desde hace meses cómo conciliar la idea de solidaridad con los demandantes de asilo y responsabilidad en la vigilancia de las fronteras. Las distintas presidencias semestrales de la UE han buscado fórmulas de acuerdo que obligaran a todos los Estados miembros a participar de los dos compromisos. El presidente del Consejo, Donald Tusk, quiere ahora desbloquear el dossier y proponer que pueda aprobarse el próximo junio, con un cambio fundamental en la redacción: no habrá cuotas obligatorias para nadie. Todo será voluntario, aunque con incentivos para participar de esos compromisos.

Los jefes de Estado y de Gobierno debatirán la propuesta de Tusk en la cumbre que celebrarán la próxima semana. No se esperan decisiones —llegarán como pronto en seis meses—, pero la discusión servirá para ver cómo acogen la idea las dos partes enfrentadas: por un lado, un grupo de Estados capitaneados por Alemania e Italia, partidarios de que la relocalización implique a todos los países europeos, y por otro, Estados como los afectados por el expediente que abrió Bruselas, que alegan razones de soberanía nacional para negarse a aceptar una política europea que consideran lesiva.

El País

Por ALF