Doña Martha se encontraba secando camarón cuando sonó el celular y casi en forma automática respondió. Lo primero que escuchó fue el gemido de una mujer, seguido de una voz masculina que le aseguraba que tenían secuestrada a su hija. Lo que vino después, fueron minutos de horror que solo llegaron a su fin cuando un familiar le quitó el aparato y colgó.
Debido a que en los últimos días se han incrementado las llamadas telefónicas de extorsión, autoridades policiacas instan a los tamiahuenses a ser cuidadosos al responder llamadas de números desconocidos.
Al respecto, el sargento 1o. retirado Adrián Pérez Domínguez aseguró que esta situación continúa incrementándose, toda vez que las familias siguen creyendo los cuentos que les echan supuestos delincuentes durante las llamadas, y ya presas de la desesperación envían dinero a sus presuntos agresores o captores.
Además explicó que las modalidades de extorsión más lucrativas han sido aquellas cuando los delincuentes se hacen pasar por grupos delictivos argumentando que presuntamente han secuestrado a un hijo u otro familiar.
Le siguen la falsa llamada de haber ganado un concurso, la del hijo detenido por robo en un centro comercial y la del supuesto familiar que viene del extranjero y lo han retenido en algún lugar, por lo cual deberá pagar cierta cantidad.
Ante esto, se recomienda no perder la serenidad al recibir este tipo de llamadas, dar largas e intentar localizar a la persona supuestamente secuestrada para evitar caer en el engaño. Otra medida sería colgar en forma inmediata.
La clave es no dar información ni nombres, ningún tipo de dato y no engancharse en la llamada. Se recomienda colgar y llamar de inmediato a la Policía Municipal, donde les proporcionarán la ayuda necesaria puesto que en la base de datos existente se cuentan con alias, modus operandi y números telefónicos.
Por último, el exsargento aseveró que los extorsionadores no respetan edad, sexo o condición social, le puede ocurrir lo mismo a empresarios, desempleados, estudiantes, amas de casa o políticos, utilizando el terror psicológico y la intimidación para lograr su cometido.
