Tamiahua, Ver.- Ante la insoportable ola de calor y las condiciones de hacinamiento es los improvisados salones, estudiantes del Centro de Estudios Tecnológicos del Mar (CETMAR) optaron por recibir clases en la sombra de los árboles del patio del plantel, ubicado en la comunidad Estero de Milpas.
Se trata de 200 alumnos en cuya escuela no hay suficiente mobiliario, por lo que tienen que llevar sus propias sillas y bancos, señaló la subagente municipal de la comunidad La Guásima, Irán Deysy García Solís, quien, a nombre de los padres de familia, envió un oficio al presidente Andrés Manuel López Obrador para pedir apoyo.
En el documento agrega que la situación es tan precaria que los maestros carecen de pintarrones y utilizan papel contac, el cual pegan en las paredes para impartir clases.
La escuela funciona en una casa de dos plantas, por la cual los padres pagan renta de 10 mil pesos al mes, pero las recámaras, habilitadas como salones de clase, son muy pequeñas y, debido a que no tienen puertas, las dividen con cobijas.
Además de inhumanas, las condiciones del edificio son insalubres, se advierte en el citado oficio de fecha 3 de mayo del año en curso, dirigido también al gobernador Cuitláhuac García y al titular de la Secretaría de Educación de Veracruz, Roberto Zenyazen Escobar.
Los padres de familia aclararon que no hay quejas por el desempeño de docentes ni de la directora, Patricia Jongitud, sino por el contrario, les reconocen su labor y gestiones para las mejoras, pero en vano hasta ahora.
“Lo justo es que el gobierno federal tome cartas en el asunto, para que apoyen con las facilidades y las instalaciones adecuadas, para que nuestros hijos reciban una educación digna”, abundan los padres tras pedir que los medios de comunicación difundan el caso.
Fundada en 2016, la extensión del CETMAR inició funciones en la Secundaria Técnica 14, pero en enero de 2017 se mudaron a la primaria Enrique C. Rébsamen, sin embargo, tras una serie de conflictos en marzo de este año tuvieron que irse a rentar la casa-habitación en el ejido Estero de Milpas, donde actualmente laboran pero en condiciones deplorables.


