Coyutla, Ver.- Dos hermanos que tenían días de haber llegado de la unión americana, fueron brutalmente asesinados en el interior de una cantina, todo parece indicar que al calor de las copas derivo una fuerte discusión que terminó en tragedia, aunque se habló de una persona detenida, las autoridades no han confirmado nada en torno a esta.
Se trata de los hermanos Gerardo y Bonifacio Hilario García de 32 y 43 años de edad, con domicilio en la localidad de Tulapilla, quienes terminaron sin vida en el interior de la cantina denominada «Cumbaraimas», la cual es señalada por habitantes como de “mala muerte”, ubicada sobre el callejón Cuahútemoc de la colonia Centro.
Se logró saber que los finados presentan al menos ocho puñaladas en el cuerpo principalmente en espalda, mientras que el otro, tenía al menos cuatro heridas producidas por un objeto punzocortante y ambos tenían heridas directas al cuello, el piso de la cantina se tiño totalmente de sangre.
El pánico retumbó entre los vecinos del callejón y de la colonia alrededor de las diez de la noche del miércoles, luego de que se escucharán violentos gritos y al menos una detonación por arma de fuego, sin embargo se desconoce si los cuerpos presentaban impactos por arma de fuego, pero si diversos por arma blanca.
Otra versión indica que él o los victimarios, tras salir de la cantina de “mala muerte” realizaron más detonaciones al aire, toda vez que vecinos de otras calles alcanzaron a escuchar muy de cerca los disparos.
Posteriormente las autoridades locales se apersonaron en el callejón el cual acordonaron hasta la espera de los elementos de la Fiscalia Regional con sede en Papantla, quienes se encargaron de llevar a cabo las diligencias y el levantamiento de los cuerpos y trasladarlos al servicio médico forense.
LA MESA DEL RINCÓN
Aunque la verdadera versión del asesinato se lo llevaron a la tumba los finados y el presunto detenido, el cual no aparece, se encuentra prófugo o en su caso no existió tal detenido, la clave del movil de los hechos podría estar entre los propietarios de la cantina ubicada en un callejón en medio de las calles Cuahútemoc y Niño Artillero.
El testigo mudo a relucir, es la mesa del rincón, donde se apreciaron al menos seis botellas vacías de cerveza, dos “vickys” y cuatro “doble equis” y una más tirada en el piso, además, destaca otras dos sillas de color blanco, una tirada separada de los cuerpos y otra la cual se encuentra intacta, con vista hacía los hermanos asesinados, es decir; como si fueran tres (tal vez cuatro) personas las que compartían la bebida de la mesa.
Uno de los hermanos terminó sobre la silla en la que posiblemente se encontraba sentado, el otro tirado sobre su silla, las heridas de ambos resaltaban en la espalda, pues la sangre empapaba sus playeras en dicho lugar.
A pesar de que existe la probabilidad que estaban con una tercera persona (por la silla) y que se podría presumir que esta misma los atacó, otra vertiente indica que al parecer podrían haber sido atacados por la espalda por otro par de hombres, quienes luego de los hechos huyeron del sitio de mala muerte.
De todos los datos recopilados las versiones se acrecentan cada vez más de voz en voz, en tanto las autoridades se han encargado de guardar completo hermetismo en torno a los hechos.
Es preciso señalar que los primeros días del mes de diciembre del año pasado, asesinaron a balazos a un policía federal y a un carpintero en el interior del extinto bar Platinum, el cual fue cerrado luego del crimen, que también tiño de sangre al pueblo en visperas de las fiestas decembrinas.





